Portugal usa menos IA en sus empresas que Europa, pero sus trabajadores la usan más
Solo el 11,5% de las empresas portuguesas usa IA, frente al 20% en la UE — pero el 38,7% de los portugueses ya usa IA. ¿Qué explica la paradoja?

La paradoja en cifras
En 2025, solo el 11,5% de las empresas portuguesas con 10 o más trabajadores usaba tecnologías de inteligencia artificial. La cifra procede del boletín del Instituto Nacional de Estadística (INE) de Portugal del 21 de noviembre de 2025, basado en la encuesta anual a empresas realizada entre febrero y junio de ese año, y supone una subida de 2,9 puntos porcentuales frente a 2024. Es un crecimiento real, pero lento, sobre todo si se compara con la media europea: según el informe estadístico de 2026 de Eurostat, el 20,0% de las empresas de la Unión Europea con 10 o más trabajadores usaba IA en 2025, frente al 13,5% en 2024 y el 8,1% en 2023. En el otro lado del mismo retrato, los portugueses, como personas, van por delante. La encuesta del INE a los hogares sobre el uso de tecnologías de la información y la comunicación, también de 2025, indica que el 38,7% de los residentes en Portugal de entre 16 y 74 años usó herramientas de IA en los tres meses anteriores a la entrevista, en su mayoría para uso personal. El valor europeo comparable, publicado por Eurostat en el mismo informe de 2026, es del 32,7% para el uso de IA generativa por particulares. Entre los jóvenes portugueses de 16 a 24 años, el porcentaje sube al 76,5%; entre los estudiantes, al 81,5%. Es decir: el país donde los trabajadores ya han probado la IA es el mismo país donde las empresas la adoptan despacio. No hay ninguna contradicción en esto, pero sí una pregunta incómoda: si las personas ya saben usar estas herramientas en casa, ¿por qué el lugar de trabajo se queda atrás? La respuesta, como veremos, tiene menos que ver con la tecnología y más con el tamaño de las empresas, la falta de conocimientos dentro de ellas y el coste de empezar. Y es una pregunta que también interpela a España, donde la encuesta del INE español sitúa el uso de IA en el 33,6% de las empresas de 10 o más empleados en el primer trimestre de 2026, por encima de la media europea pero con el mismo reto pendiente en las pymes más pequeñas.
La brecha que se abrió en dos años
Lo más preocupante no es la foto de 2025, sino la película de los dos últimos años. En 2023, Portugal estaba prácticamente empatado con la Unión Europea: el 7,9% de las empresas portuguesas usaba IA, frente al 8,1% de la media europea, una diferencia de apenas 0,2 puntos porcentuales. En 2025, la diferencia es de 8,5 puntos. Portugal creció 3,6 puntos en dos años; la Unión Europea creció 11,9 puntos en el mismo periodo. Europa aceleró y Portugal no siguió el ritmo. Esto no significa que las empresas portuguesas estén paradas. Significa que el ritmo europeo ha cambiado de nivel: entre 2024 y 2025, la media de la UE saltó 6,5 puntos en un solo año, el mayor salto de la serie. Cuando el resto de Europa empieza a usar IA en procesos administrativos, en marketing y en análisis de texto a la vez, una empresa portuguesa que pospone la decisión no se queda en el mismo sitio: se queda más lejos de la competencia, de los proveedores y de los clientes que ya trabajan con estas herramientas. Hay un sector donde Portugal está más cerca: en información y comunicación, que incluye a las empresas tecnológicas, el 52,8% de las empresas portuguesas usa IA, según el Radar sobre la utilización y oferta de IA en Portugal 2026, de Via Analítica, frente al 62,5% de la media europea. La distancia existe incluso en el sector más digital, pero es menor. El problema portugués, por tanto, no es la falta de empresas de tecnología. Es el resto de la economía: los servicios, el comercio, la industria ligera y las empresas que no viven de la tecnología y que, aun así, la necesitan para seguir siendo competitivas. España ilustra el mismo contraste a otra escala: su 33,6% de empresas con IA en el primer trimestre de 2026 está por encima de la media europea, pero la encuesta española mide otro periodo y otro año, así que la comparación directa con el 20,0% europeo de 2025 exige esa cautela.
Es una brecha de pymes
Cuando se desglosa la cifra nacional por tamaño, la historia queda clara. En 2025, solo el 9,4% de las empresas portuguesas de 10 a 49 trabajadores usaba IA. En las empresas de 50 a 249 trabajadores, el porcentaje era del 18,2%. En las grandes, con 250 o más trabajadores, llegaba al 49,1%. Es decir: casi la mitad de las grandes empresas ya usa IA y menos de una de cada diez pequeñas hace lo mismo. La media nacional del 11,5% esconde, por tanto, dos realidades muy distintas. Y hay un detalle que hace el retrato aún más exigente: la encuesta del INE a las empresas solo cubre empresas con 10 o más trabajadores. Las microempresas, con menos de 10 personas — la gran mayoría del tejido empresarial portugués — ni siquiera entran en ese 11,5%. Si entrasen, el porcentaje nacional sería casi con seguridad más bajo. La paradoja, por tanto, es aún mayor de lo que sugiere la cifra. ¿Por qué se quedan atrás las pequeñas? Los datos sobre las barreras apuntan, ante todo, al conocimiento. Según el resumen de Lynx Agency sobre la encuesta del INE, el 74,4% de las empresas que consideraron la IA y no la adoptaron señaló la falta de conocimientos relevantes como motivo. El coste aparece después: cerca del 60% de las empresas portuguesas en esa situación señala costes elevados, según el Radar de Via Analítica, una cifra que el boletín del INE no publica en su sección de barreras, por lo que la presentamos aquí como dato del Radar y no como cifra oficial del INE. En la media europea, Eurostat registra un patrón parecido pero con pesos distintos: el 70,3% de las empresas que consideraron la IA sin adoptarla cita la falta de competencias, y el 38,4% cita los costes. En Portugal, el coste pesa más que en Europa; en ambos casos, el conocimiento pesa más que el coste. Esto tiene sentido si se piensa en cómo funciona una empresa pequeña. En una empresa de 15 personas, no hay un departamento de tecnología ni nadie con tiempo libre para probar herramientas. Quien decide es, muchas veces, la misma persona que atiende a los clientes, trata con los proveedores y cierra el mes. Aprender una herramienta nueva no es solo pagar una suscripción: es pararse a entender qué hace, si los datos de la empresa quedan seguros y si el resultado compensa el tiempo invertido. Sin ese conocimiento dentro de la empresa, aplazar es la decisión más racional, y es exactamente esa decisión racional, repetida miles de veces, la que abre la brecha.
| Tamaño de la empresa | Usan IA en 2025 |
|---|---|
| 10 a 49 trabajadores | 9,4% |
| 50 a 249 trabajadores | 18,2% |
| 250 o más trabajadores | 49,1% |
Qué hacen las empresas que ya usan IA
Mirar qué hacen con ella las empresas que usan IA ayuda a deshacer un equívoco: la IA en las empresas portuguesas no es, en la mayoría de los casos, robótica avanzada ni proyectos de investigación. Es trabajo de oficina con ayuda. Entre las empresas que usan IA, la aplicación más común, según el INE, es el análisis del lenguaje escrito, usado por el 59,4%. Le siguen la generación de imagen, vídeo o sonido, con el 50,9%, y la generación de texto o código, con el 45,6%. Las áreas donde entran estas herramientas confirman el mismo retrato: la organización de procesos administrativos o de gestión lidera, con el 40,8%, seguida del marketing y las ventas, con el 36,9%. Es decir, la puerta de entrada de la IA en las empresas es el trabajo repetitivo y basado en texto: resumir documentos, preparar respuestas, organizar información, producir contenidos. Es precisamente el tipo de tarea que una empresa pequeña reconoce en su día a día, y también el tipo de tarea donde un error se detecta deprisa y se corrige sin dramas. Esto es una buena noticia para quien está empezando, por dos razones. Primera: no hace falta un proyecto grande para entrar. La empresa que ya usa IA no empezó, en general, reinventando el negocio; empezó por una tarea concreta. Segunda: los usos más comunes son también los más fáciles de medir. Si una herramienta pasa a redactar los primeros borradores de las respuestas a los clientes, se mide el tiempo ahorrado por semana. Si genera descripciones de productos, se mide cuántas descripciones salen al día. Medir es lo que separa un experimento de una inversión, y es lo que falta en muchas decisiones aplazadas, que se aplazan justamente porque nadie sabe qué se ganaría.
Leiria: la respuesta empieza por la formación
Si la mayor barrera es la falta de conocimientos, la respuesta más directa es la formación, y es exactamente ahí donde el Gobierno portugués puso el primer paso. El 20 de octubre de 2026 arrancó en Leiria el proyecto piloto de capacitación en inteligencia artificial para micro, pequeñas y medianas empresas, promovido por el IAPMEI con el apoyo de NERLEI, la asociación empresarial de la región, y a cargo de Shaken Academy a través del ciclo «AI Dive for Business». La primera fase abarca a unos 50 trabajadores; el piloto tendrá dos ediciones, con un total de 100 participantes. El programa se integra en el proyecto PME Digital+ y es, según el comunicado del Ministerio de Economía, el primer paso de un programa más amplio que pretende formar a unos 100.000 trabajadores de microempresas y pymes en todo el país a lo largo de tres años. El calendario da al tema una actualidad inmediata: según la cobertura de The Portugal Post, la primera edición continúa los días 3, 4 y 5 de noviembre, en las instalaciones de NERLEI en Leiria, fechas que el comunicado oficial no detalla, por lo que las citamos aquí con esa atribución. El contenido, ese sí, está en el comunicado: capacitar a los participantes para el uso práctico de herramientas de IA generativa, con enfoque en su aplicación a los retos concretos de sus empresas, y no en teoría genérica. Merece la pena mantener las proporciones. Cien participantes en un piloto no resuelven una brecha nacional, y el propio Gobierno lo presenta como piloto, no como solución. Lo que el piloto pone a prueba es el modelo: formación corta, práctica, ligada a problemas reales de empresas pequeñas, con materiales y casos de uso que el programa pretende difundir en acceso abierto. Si el modelo funciona en Leiria, la cuestión pasa a ser la escala: cómo llevar el mismo formato a miles de empresas sin convertirlo en un curso genérico. Para una pyme fuera de la región de Leiria, la lección práctica es otra: no hace falta esperar al programa nacional para empezar a formar a una persona, y la sección siguiente sugiere cómo.
Qué puede hacer una pyme el lunes por la mañana
Nada de esto exige un plan estratégico de seis meses. Exige un lunes por la mañana y una decisión pequeña, bien medida. El método que sugieren los propios datos tiene cuatro pasos. Primero, elegir un proceso, no una herramienta. El proceso ideal es repetitivo, basado en texto y fácil de contar: responder a preguntas frecuentes de los clientes, redactar descripciones de productos, resumir correos largos, preparar actas de reuniones. Si no se puede contar cuántas veces por semana ocurre el proceso, todavía no está listo para ser automatizado. Segundo, medir antes de cambiar. Durante una semana, anotar cuánto tiempo consume el proceso: cuántos minutos al día, a cargo de quién. Sin esta línea de base, cualquier «ahorro» anunciado después es palabrería. Tercero, probar una sola herramienta, durante 30 días, con una sola persona responsable. Una herramienta que nadie domina es peor que ninguna herramienta: el objetivo del mes no es impresionar, es aprender si el proceso sale más rápido sin perder calidad. Cuarto, y más importante: mantener las decisiones sensibles bajo control humano. Contratar, despedir, conceder crédito, decidir sobre datos de clientes o responder a una reclamación delicada no son tareas para delegar sin supervisión. La IA que entra por las tareas repetitivas debe liberar tiempo para las decisiones, no tomarlas. Al final de los 30 días, la pregunta es sencilla y numérica: ¿el proceso tarda menos tiempo, con la misma calidad o mejor? Si es así, se mantiene y se pasa al proceso siguiente. Si no, se apaga sin dramas. Es así, proceso a proceso, como una empresa de 15 personas cierra una brecha que ningún informe cierra por ella.
ZapDesk
Un ejemplo concreto de primer proceso: atención por WhatsApp con IA, en demo en vivo y sin registro.
La lectura honesta: qué no prueban estos números
Antes de cerrar, merece la pena decir lo que este artículo no dice. Primero, el 11,5% no describe a todas las empresas portuguesas: describe a las empresas con 10 o más trabajadores que respondieron a la encuesta del INE. Las microempresas están fuera de la foto, y cualquier titular que generalice la cifra a «las empresas portuguesas» sin esa matización está simplificando demasiado. Segundo, no todos los 51% son iguales que el 11,5%. En las últimas semanas circularon noticias de un estudio de Strand Partners para AWS según el cual el 51% de las empresas portuguesas ya ha adoptado la IA. La cifra no está mal: mide otra cosa, otra muestra, otra definición de «usar IA» y otros criterios de selección. Comparar ese 51% con el 11,5% del INE, como si fuesen la misma carrera, es un error de lectura. El valor del estudio de AWS está en otro sitio: en la distancia entre tener acceso a una herramienta e integrarla de verdad en los procesos, ya que solo una minoría de las empresas que usan IA ha llegado a un nivel avanzado de integración. Tercero, no todas las cifras del Radar de Via Analítica entran en este artículo. El Radar, que no se ha localizado en versión abierta, es citado en la prensa sectorial con recuentos propios — como 486 startups de IA o 2.847 proyectos aprobados en la línea «IA nas PME» — que no pudimos verificar en fuente primaria y que, por eso, no usamos como hechos. Lo mismo se aplica a la cifra de costes portuguesa: la presentamos como dato del Radar, no como cifra oficial, porque el boletín del INE no publica esa sección de barreras. La paradoja, aun así, resiste a todas estas cautelas, porque se apoya en los dos pilares oficiales: INE y Eurostat. Las empresas portuguesas adoptan despacio y los portugueses usan deprisa. La buena noticia escondida en la paradoja es que el país no necesita convencer a las personas de que la IA sirve para algo: ellas ya lo han descubierto solas. Necesita ayudar a las empresas, sobre todo a las pequeñas, a dar el primer paso medido. Y ese paso no se da con un informe. Se da un lunes por la mañana, con un proceso, una medida y una persona responsable.
Preguntas Frecuentes (FAQ)
¿Por qué los portugueses usan más IA que la media europea y las empresas portuguesas usan menos?
Porque son dos mediciones distintas. El uso individual (38,7%) mide personas que han probado herramientas de IA, muchas veces gratuitas y para uso personal. El uso empresarial (11,5%) mide empresas que han integrado una tecnología de IA en sus procesos, lo que exige decisión, formación y presupuesto. Probar en casa es gratis e inmediato; adoptar en la empresa exige alguien que sepa, tiempo para aprender y dinero para pagar.
Mi empresa tiene menos de 10 trabajadores. ¿Estas cifras me dicen algo?
Sí, pero por ausencia. La encuesta del INE a las empresas solo cubre empresas con 10 o más trabajadores, así que las microempresas — la mayoría del tejido empresarial — no aparecen en el 11,5%. Si tu empresa es micro, el retrato oficial no te mide; lo que te mide, indirectamente, es la barrera principal: en las empresas pequeñas, la falta de conocimientos (74,4%) pesa más que el coste. Empezar por un proceso pequeño y medido es el consejo que respaldan los datos.
¿Qué frena más la adopción: el coste o la falta de conocimientos?
La falta de conocimientos. Entre las empresas que consideraron la IA y no la adoptaron, el 74,4% señala la falta de conocimientos relevantes, según el resumen de Lynx Agency sobre la encuesta del INE. El coste pesa después: cerca del 60% en Portugal, según el Radar de Via Analítica, y el 38,4% en la media europea, según Eurostat. El orden importa: una herramienta barata que nadie sabe usar sigue parada.
¿Qué es el piloto de Leiria y cómo puede participar mi empresa?
Es un proyecto piloto de capacitación en IA para micro, pequeñas y medianas empresas, promovido por el IAPMEI con NERLEI y Shaken Academy, que arrancó el 20 de octubre de 2026 en Leiria con unos 50 trabajadores en la primera fase y dos ediciones con un total de 100 participantes. Es un piloto, no un programa abierto de inscripciones: el objetivo es probar un modelo de formación práctica que después se pretende ampliar a unos 100.000 trabajadores en tres años. Quien esté fuera de la región debe seguir los avisos del IAPMEI en lugar de contar con una plaza inmediata.
¿Por dónde empezar sin gastar mucho?
Por un proceso repetitivo y basado en texto que ya consume tiempo todas las semanas: responder a preguntas frecuentes, redactar descripciones de productos o resumir documentos. Mide el tiempo que consume el proceso durante una semana, prueba una sola herramienta durante 30 días con una persona responsable y decide con números: si el proceso tarda menos tiempo con la misma calidad, se mantiene; si no, se apaga. Las decisiones sensibles — contratar, crédito, datos de clientes — quedan siempre bajo control humano.